Moulage y modelaje: técnicas, materiales y postizos para confeccionar prendas a medida

Telas básicas para el moulage

Retor, glasilla o toile de patrón: es el tejido de algodón que más se utiliza para el moulage. Puede variar de peso y de grosor, por lo que nos vale para todo tipo de prendas, fluidas o de sastrería.

Muselina: es un tejido fino, transparente y vaporoso realizado en algodón o seda que se utiliza en moulage para prendas que van a ser muy delicadas o que necesitan esa caída especial que ofrece la muselina. Es muy transparente y delicada, por lo que se debe utilizar con mucho mimo.

Tarlatana, tul rígido: la tarlatana es un tejido parecido a la muselina, de trama más abierta pero con una consistencia más rígida. Se fabrica en algodón o en mezcla de algodón y poliéster, es de carácter más ligero y dota a las toiles de volúmenes más exagerados y profundos. El tul rígido también nos puede ayudar a conseguir esos volúmenes o también como relleno.

Preparación del retor

Debemos tener en cuenta la función de la prenda que vamos a realizar, ya que también podríamos preparar el retor con entretelas que nos permitan los efectos que queremos encontrar en las prendas. El retor debe plancharse con mucho vapor antes de comenzar, para eliminar aprestos y para que encoja lo que necesita encoger y no nos deforme el patrón posterior.

Postizos en el moulage: volúmenes, hombreras y rellenos

Una parte divertida del moulage y de la historia del traje en general es que, para conseguir ciertos efectos, estructuras y formas, puedes adaptar tu maniquí al diseño que deseas. El mundo de los postizos es inmenso y tiene una trayectoria histórica muy interesante, pues se usa desde tiempos remotos para enfatizar ciertas partes del cuerpo.

Una de sus características son los materiales con los que están realizados. Podéis encontrar alambres, ballenas, crin de caballo, tablillas de madera, guata, cartón, lana, algodón, retor, metal, espumas y fieltros. Con todo esto podréis crear piezas que se acoplarán en el maniquí para conseguir las formas deseadas. Estos postizos pueden ser solo para modelar, por lo que no pasarán a formar parte del vestido final, o pueden convertirse en estructuras necesarias a la hora de llevar puesto el traje.

  • Hombreras: de todo tipo y de todos los tamaños. Podéis comprarlas o hacerlas vosotros mismos uniendo varias capas de material.
  • Almohadillas: realizadas especialmente para ayudar a alguna parte del cuerpo o para rellenar huecos que nos descompensan mucho la prenda, como en la zona de la espalda y de los omoplatos.
  • Pechos, caderas y traseros: piezas creadas en el momento para dar mayor volumen, realizadas con gomaespumas o con sacos de microfibra como el Kapok.
  • Otros volúmenes: podemos encontrar barrigas de embarazada, traseros… En el vestuario escénico, muchas veces se exageran todas estas partes del cuerpo, llegando incluso a crear cuerpos enteros con un diseño específico sobre el cual se deberá modelar.
  • Copas preformadas: para el modelaje de corsetería o para rellenar pechos. Estas copas permiten lograr uniformidad en cuanto al pecho, ya que muchas veces los pechos son de diferente tamaño y puede ser muy evidente, por lo que incluso se llega a poner una copa de una talla en un pecho y otra de talla distinta en el otro, todo para que visualmente sea uniforme.

Postizos que se quedan para complementar la prenda

Los más conocidos son los verdugados y miriñaques, que, en función de la época histórica, han ido variando sus formas y composiciones, generando un estilo particular prácticamente en todos los países.

  • Verdugados: nacen alrededor de 1470 y estaban realizados con aros forrados y cosidos a la falda para darle forma de campana. Son el antepasado del guardainfante, el miriñaque y los polisones.
  • Tontillo: estructura que va atada a la cintura y que solo ocupa la zona de las caderas para ahuecar las faldas a los laterales. También se denominaba almohadilla de caderas.
  • Guardainfante: siglo XVII. Es un armazón completo, hasta el suelo, que realiza la misma función de ahuecar las faldas pero de mayor tamaño.
  • Miriñaque o crinolina: estructuras redondas de cinco aros de hierro, madera, ballenas o cañas, que se iban estrechando hacia la cintura, terminando en forma de «tonel». Posteriormente se amplió la superficie en la zona de la cintura, por lo que se podían apoyar los brazos sobre ellos.

Organización de los puestos en un taller

Los puestos dentro de un taller se organizaban de la siguiente manera:

  • Principiante de segunda mano sin CAP
  • Principiante de segunda mano con CAP
  • Segunda mano cualificada
  • Principiante de primera mano
  • Primera mano cualificada

Todas ellas están dentro de lo que se conoce como «petit mains», que en términos correctos se denominan «couturière tailleur» (costurera a medida). Su profesión consiste en realizar un modelo en su totalidad a mano o en parte a máquina.

La jerarquización continúa con los siguientes puestos:

  • Segundo de taller: debe coordinar la fabricación del modelo y administrarlo siempre bajo la responsabilidad y guía del primero de taller.
  • Primero de taller: es quien interpreta el modelo del diseñador y garantiza su realización, repartiéndolo entre sus trabajadores. Debe saber interpretar los bocetos, realizar los arreglos, tomar medidas, realizar toiles explicando el trabajo y dando asistencia técnica a todo el personal del taller. Proporciona asesoramiento técnico al equipo de diseño, a los clientes y a los vendedores, además de gestionar y liderar equipos.

Posicionamiento de bolducs

Los bolducs son trencillas de algodón, en un primer estadio, de diferentes colores, con las que marcaremos las líneas de construcción sobre el maniquí. Son líneas fundamentales como guías para no perder el equilibrio ni nuestras referencias cuando estemos trabajando. Actualmente también las podemos encontrar adhesivas, y una de sus características fundamentales es que no debe superar los 0,5 mm de ancho, para no confundirnos y no perder o ganar medida a la hora de marcar el patrón.

El posicionamiento debe realizarse de la manera correcta, puesto que es el que rige luego nuestras líneas de patrón. Si lo hemos colocado de manera incorrecta, la prenda no estará aplomada.

Un elemento que nos puede ayudar en el posicionamiento de los bolducs es la plomada: una cuerda a la que se le ata un peso y que nos ayuda a obtener las verticales perfectas. También nos ayuda a corregir la posición de las costuras laterales; por ejemplo, en una falda larga, muchas veces se pueden adelantar o atrasar las costuras sin que lo veamos claramente, y la plomada nos ayudará a corregir este fallo. Con los bolducs, sobre todo los adhesivos, podemos establecer y visualizar cortes que quizás no tengamos muy claro dónde situar; nos sirven como si fueran un lápiz para trazar nuestros patrones.

Frunces, sostenidos, drapeados y técnicas de costura

Dentro del modelaje hay numerosas técnicas que podéis aplicar en el momento o con anterioridad para ver los efectos que queréis conseguir. Por ejemplo, si tenéis claro que un delantero lo queréis fruncir o poner pliegues de una determinada medida o dirección, podéis preparar una pieza de tejido con estas características para aplicarla directamente sobre el modelado.

En cuanto a los drapeados, la regla principal es que comencéis siempre con el tejido al bies, pues es la dirección que mejor permite manipular el tejido y con la que veréis su verdadero comportamiento. Podéis comenzar con una pieza de tejido aparte y posteriormente marcar todas las líneas de construcción. Cuando comencéis a trabajar, tenéis que pensar siempre en los agarres que tendrá ese drapeado, en las zonas donde irá cosido y en qué técnicas de costura emplear.

Glosario de términos

  • Frunce: parte de la costura que mide más que el recorrido donde se va a coser, por lo que el tejido se arruga formando unos pliegues uniformes. Si el tamaño de estas puntadas varía, el frunce será irregular.
  • Sostenido: parte de una costura que mide un poco más que la otra costura donde irá cosida, pero que, a la hora de coserlas, no debe quedar ningún pliegue; por lo tanto, embeberemos la costura.
  • Drapeado: parte de una prenda realizada mediante el modelaje de un trozo de tejido al bies que posee la característica de adaptarse perfectamente al cuerpo y al movimiento de la persona que llevará puesto el traje.
  • Sándwich: en modelaje o en costura, término que se refiere a la preparación de un tejido con varias capas de entretelas, tejidos o guatas, unidas a mano o termofijadas con la ayuda de la tela de araña.
  • Postizo: elemento ajeno a la prenda o parte de la prenda en sí misma que nos permite modelar y conseguir formas muy exageradas o únicas, como los elementos que van colocados debajo de los trajes para conseguir determinados efectos.

Pruebas y acabado de la prenda

El motivo de tantas pruebas es que la prenda debe ser como un guante para cada cliente.

Si estamos en la parte de modistería y sastrería a medida, para acabar la prenda, en función de sus componentes, se realizará lo siguiente:

  • Cortar vistas y forros: así como fondos de bolsillos y otros elementos que, hasta no tener afinada la prenda, no conviene cortar para no hacer un doble trabajo.
  • Afinar las costuras: cortando los márgenes que habían quedado en exceso, como por ejemplo los de los hombros y los del costado.
  • Rematar costuras por las marcas indicadas.
  • Planchar costuras, pinzas, solapas y cuellos: cada uno de estos elementos se trata con la plancha de manera diferente, pues esta ayuda a conformar las costuras.
  • Montar la prenda con las vistas y su correspondiente forro, hilvanando ambas para que estén sujetas y no corramos el riesgo de que se muevan a la hora de coser.

El proceso de planchado en el acabado de una prenda a medida es fundamental. La plancha nos ayuda a conformar, encoger o estirar zonas del tejido que sentarán mejor a la hora de llevarla puesta. También nos ayuda a dar forma y acabado a las costuras, con la correspondiente limpieza final, que se debe notar en una prenda realizada a mano.