Discapacidad motora en el alumnado: tipos, barreras y organización escolar

Tipos de discapacidad motora según el músculo y la parte del cuerpo afectada

La discapacidad motora se clasifica según el estado de los músculos y según la parte del cuerpo afectada. Según cómo están los músculos, puede ser:

  • Espástica: músculos muy tensos.
  • Atetósica: movimientos involuntarios, los músculos se mueven sin querer.
  • Atáxica: problemas para mantener el equilibrio.
  • Mixta: combinación de varios tipos.

Según la parte del cuerpo afectada, se habla de:

  • Monoplejía: solo un brazo o una pierna.
  • Hemiplejía: la mitad del cuerpo.
  • Paraplejía: las piernas.
  • Tetraplejía: las cuatro extremidades (todo el cuerpo).

El movimiento de las manos se valora con MACS (Manual Ability Classification System): 5 niveles que van desde usar las manos de forma independiente hasta necesitar ayuda total. Esto permite identificar si el alumno necesita lápices especiales, adaptaciones para el agarre o un ordenador.

El movimiento general del cuerpo se evalúa con GMFCS (Gross Motor Function Classification System): 5 niveles para valorar la capacidad para caminar, sentarse y realizar desplazamientos. Sirve, por ejemplo, para determinar la necesidad de sillas especiales o ayudas posturales.

Estas pruebas son clave para diseñar planes de clase a medida: permiten adaptar actividades, incorporar ayudas como tableros de comunicación y favorecer la autonomía del alumno en el centro educativo.

Cómo detectar los problemas (barreras) de un alumno con discapacidad motora

Las barreras son obstáculos que dificultan la participación. Pueden ser:

  • Físicas: por ejemplo, escaleras que impiden el acceso.
  • Sociales: falta de comprensión o actitudes excluyentes por parte de compañeros o personal.
  • Pedagógicas: dificultades en la forma de enseñar que impiden comprender las clases.
  • Emocionales: nervios, ansiedad o baja autoestima del alumno.
  • Organizativas: mala planificación o falta de apoyos en horarios y recursos.

Estas barreras se identifican mediante la observación y herramientas de evaluación, como cuestionarios dirigidos a la familia y al profesorado. La revisión debe hacerse tanto a nivel del centro como del aula.

En el centro educativo

  • Comprobar la accesibilidad: rampas, baños adaptados, espacio para maniobrar sillas de ruedas.
  • Evaluar la disponibilidad de equipo y personal de apoyo: profesores de apoyo, fisioterapeutas, orientadores y otros recursos incluidos en el plan del centro.

En el aula

  • Ajustes del mobiliario: mesas regulables en altura para facilitar la accesibilidad.
  • Adaptaciones metodológicas: utilizar materiales visuales (dibujos, pictogramas) en lugar de depender solo de la comunicación oral.
  • Adecuación de pruebas: exámenes en formatos accesibles para facilitar la evaluación.

Los EOEPs (equipos específicos de discapacidad motora) cuentan con profesionales —orientador/a, fisioterapeuta, profesor/a de pedagogía terapéutica o de apoyo— que realizan una valoración exhaustiva del cuerpo, del movimiento y de la comunicación. Con base en esa evaluación, deciden sobre sillas, ordenadores, apoyo físico o sobre la modalidad escolar más adecuada, y asesoran al profesorado.

Para la comunicación se consideran los SAAC (sistemas aumentativos y alternativos de comunicación). Estos pueden ser:

  • Baja tecnología: pictogramas, tableros o sistemas sin pilas; son económicos y sencillos.
  • Alta tecnología: dispositivos electrónicos, aplicaciones o comunicadores con voz; son más completos, pero más costosos y requieren batería y mantenimiento.

Parálisis Cerebral Infantil (PCI) y Espina Bífida

Parálisis Cerebral Infantil (PCI): es un trastorno del cerebro que afecta el movimiento y el tono muscular; no suele ser progresivo (no empeora con el tiempo). Puede afectar el equilibrio, la coordinación, la visión o el desarrollo cognitivo en distintos grados. Sus causas pueden estar asociadas al embarazo, al parto o a episodios posteriores.

Espina Bífida: es una malformación de la columna vertebral presente al nacer, que puede producir debilidad o pérdida de sensibilidad en las piernas. Existen formas leves (ocultas) y formas más graves, en las que aparece un saco en la espalda que requiere intervenciones médicas.

Ambas condiciones dificultan actividades como caminar, sentarse o agarrar objetos. En el colegio requieren adaptaciones como sillas especiales, rampas de acceso, SAAC si hay dificultades para hablar, y apoyo de fisioterapeutas para trabajar movilidad y postura.

Los cinco tipos de barreras para alumnos con problemas motores

Se resumen en cinco categorías:

  1. Barreras físicas: barreras arquitectónicas como escalones o pasillos estrechos.
  2. Barreras sociales: falta de comprensión o rechazo por parte de la comunidad educativa.
  3. Barreras pedagógicas: metodologías y materiales no adaptados.
  4. Barreras emocionales: sentimientos de tristeza o exclusión que impiden participar en el juego y el aprendizaje.
  5. Barreras organizativas: horarios y estructuras del centro que no contemplan apoyos necesarios.

Ejemplos prácticos de adaptación:

  • En el aula: mesas de altura regulable y uso de pictogramas o materiales visuales en lugar de depender únicamente de la exposición oral.
  • En el centro: instalación de rampas, baños adaptados y la presencia de un profesor de apoyo asignado con regularidad.

Qué hace un EOEP específico de discapacidad motora

Los EOEPs son equipos externos al centro que realizan una valoración en profundidad del cuerpo, del movimiento y de la comunicación del alumno. Sus funciones principales son:

  • Determinar la escuela más adecuada en cada caso y asesorar sobre la escolarización.
  • Recomendar recursos y apoyos: sillas de ruedas, apoyos posturales, SAAC, intervenciones de fisioterapia o refuerzo educativo.
  • Asesorar a los profesionales del centro y a la familia sobre medidas educativas y terapéuticas.

El equipo suele incluir: orientador/a especializado/a en motricidad, fisioterapeuta y profesor/a de pedagogía terapéutica (PT), entre otros especialistas según las necesidades.

Cómo debería organizarse el aula para atender a un alumno con discapacidad motora

En el espacio:

  • Dejar pasillos amplios para el tránsito de sillas de ruedas.
  • Colocar al alumno en un lugar desde el que vea bien la pizarra y pueda moverse sin chocar con mesas o mochilas.

En los materiales:

  • Utilizar mesas regulables, sillas adaptadas y herramientas como lápices de mayor grosor.
  • Facilitar tabletas u ordenadores si escribir a mano resulta difícil.

En la forma de dar clase:

  • Combinar explicaciones orales con apoyos visuales (imágenes, esquemas).
  • Dar más tiempo para completar las tareas y permitir descansos según sea necesario.

En la evaluación:

  • Permitir exámenes orales, uso de ordenador o respuestas mediante pictogramas.
  • Valorar más el contenido y la comprensión que la presentación escrita.

Por qué es importante la colaboración entre el centro, la familia y otros profesionales

La colaboración es esencial porque el alumno es la misma persona en casa, en el colegio y en las terapias; por ello, todos deben trabajar en la misma dirección. Beneficios de la coordinación:

  • El centro informa a la familia de los avances y de las dificultades detectadas en clase.
  • La familia aporta información sobre el comportamiento y las necesidades en el hogar para adaptar mejor las actividades.
  • El fisioterapeuta indica posturas adecuadas en la silla y movimientos a evitar; el logopeda propone símbolos o vocabulario para los sistemas de comunicación.

Si todos se coordinan, se planifican objetivos comunes (por ejemplo, mejorar la autonomía para ir al baño o para comer) y se evita que el niño reciba mensajes contradictorios. La coherencia entre los diferentes entornos favorece el progreso y la inclusión.