Fundamentos de la Psicología Social: Influencia, Cognición y Niveles de Estudio
Conceptos Fundamentales de la Psicología Social
1. Área de Estudio y las Dos Ideas Clave de la Psicología Social
La Psicología Social es el estudio científico de cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos de los individuos son influenciados por la presencia real, imaginaria o implícita de otras personas. El psicólogo social analiza cómo lo que una persona piensa, siente o hace se ve modificado por la influencia social, incluso cuando los demás no están físicamente presentes, ya que dicha influencia puede estar internalizada. Por ejemplo, una persona puede maquillarse o elegir determinada ropa para ir a la universidad aunque esté sola en ese momento, ya que tiene en cuenta la influencia implícita de los demás y las normas sociales interiorizadas.
Ideas Clave de la Psicología Social
El Poder de la Situación: La psicología social sostiene que el comportamiento humano está influido por el contexto social en el que ocurre. Las situaciones sociales ejercen una poderosa influencia sobre cómo pensamos, sentimos y actuamos. Siguiendo a Lewin, el comportamiento es el resultado de la interacción entre la persona y el entorno.
Un ejemplo clásico es el experimento de la Prisión de Stanford de Zimbardo, donde participantes asignados como «guardias» mostraron comportamientos abusivos hacia los «prisioneros», no porque fueran inherentemente malos, sino debido al entorno y las expectativas del rol que desempeñaban.
La Construcción Subjetiva de la Realidad: La psicología social sostiene que las personas no reaccionan ante la realidad de forma objetiva, sino en función de la interpretación subjetiva que hacen de las situaciones. Pensamientos, emociones y comportamientos están moldeados por cómo cada individuo percibe y construye la realidad social, proceso que está influido por experiencias previas, expectativas, creencias y normas culturales.
Por ejemplo, los prejuicios y estereotipos grupales pueden llevar a tratar de forma diferente a las personas en función de su género o raza, no por características reales, sino por interpretaciones socialmente construidas.
2. Perspectiva Dominante y Niveles de Estudio en Psicología Social
El área de estudio de la psicología social se centra en comprender cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos de los individuos son influenciados por la presencia real, imaginada o implícita de otras personas. Su objetivo es explicar el comportamiento humano teniendo en cuenta la interacción entre los procesos psicológicos individuales y el contexto social en el que se producen.
La Perspectiva Dominante: Cognición Social
La perspectiva dominante en la psicología social es la Cognición Social. Este enfoque se centra en cómo los individuos procesan, organizan e interpretan la información social, y cómo estos procesos cognitivos influyen en el comportamiento social. No obstante, la cognición social no se entiende de forma aislada, sino en constante interacción con el contexto social, las normas, los grupos y la cultura. Por ejemplo, la conformidad a la percepción de un grupo depende tanto de los esquemas cognitivos individuales como de las presiones sociales ejercidas por el entorno.
Niveles de Análisis
El estudio de la psicología social distingue cuatro niveles de análisis:
Nivel Intrapersonal: Analiza los procesos psicológicos internos del individuo, como pensamientos, emociones, motivaciones y representaciones cognitivas. Explica el comportamiento social a partir de cómo las personas organizan e interpretan su experiencia social.
Nivel Interpersonal: Se centra en la interacción entre individuos en situaciones concretas. Analiza cómo las características de la situación y la presencia de otros influyen en el comportamiento, sin considerar aún factores sociales más amplios como el estatus o la ideología. Aquí encajan conceptos como la atribución, las primeras impresiones y la comunicación.
Nivel Grupal: Analiza cómo la pertenencia a grupos afecta la conducta. Incluye normas sociales, identidad grupal, conformidad, liderazgo y dinámicas intergrupales.
Nivel Ideológico: Examina la influencia de las creencias, valores, normas culturales e ideologías compartidas por una sociedad en el comportamiento individual y grupal. Este nivel explica cómo las grandes estructuras sociales moldean la conducta más allá del contexto inmediato.
En psicología social, una misma conducta puede explicarse desde distintos niveles de análisis, ya que el comportamiento humano es el resultado de la interacción entre procesos psicológicos individuales y fuerzas sociales de distinto alcance.
3. El Poder de la Situación: Definición y Ejemplificación
En psicología social, el «poder de la situación» se refiere a la fuerte influencia que ejercen las circunstancias externas, el contexto social y las características de la situación sobre el comportamiento humano. Este principio sostiene que la conducta no está determinada únicamente por los rasgos de personalidad o las intenciones individuales, sino que puede verse profundamente modificada por la situación en la que se encuentra la persona, llegando incluso a generar comportamientos que el individuo no mostraría en otros contextos.
Ejemplo Positivo: Altruismo en Emergencias
Comportamiento de ayuda en emergencias: Durante desastres naturales, muchas personas, incluso aquellas que normalmente son reservadas o introvertidas, se movilizan para ayudar a otros. La urgencia colectiva y la expectativa social de asistir pueden fomentar el altruismo. Esto se observó, por ejemplo, con la DANA en Valencia hace unos meses, donde personas arriesgaron su vida para tratar de salvar la de otros. Es decir, la situación promueve comportamientos de ayuda a pesar de los miedos o limitaciones personales.
Ejemplo Negativo: El Experimento de la Prisión de Stanford
El Experimento de la Prisión de Stanford, realizado por Zimbardo, muestra claramente el poder de la situación. En este estudio, participantes psicológicamente normales adoptaron comportamientos abusivos y autoritarios al ser asignados al rol de guardias dentro de un contexto carcelario simulado. Estos comportamientos no se explican por rasgos personales previos, sino por factores situacionales como los roles asignados, las normas implícitas y la desindividualización, lo que evidencia cómo la situación puede fomentar conductas perjudiciales.
En conjunto, el poder de la situación evidencia que el comportamiento humano depende en gran medida del contexto social y no solo de la personalidad individual.
4. La Construcción de la Realidad Social y su Impacto
En psicología social, la «construcción de la realidad social» se refiere al proceso a través del cual las personas interpretan, comprenden y dan significado a la realidad que las rodea, lo cual moldea sus comportamientos. La realidad no se percibe de manera objetiva, sino que es construida a través de procesos cognitivos como la categorización, las creencias, los valores, el lenguaje y las experiencias previas.
La realidad social es flexible y compartida, ya que se construye socialmente y puede variar en función de la perspectiva de los individuos y de los grupos a los que pertenecen.
Discriminación Arbitraria y Expectativas
La discriminación arbitraria se refiere al trato desigual hacia personas o grupos basado en categorías sociales que carecen de una justificación objetiva, como la raza, el género o la pertenencia a un grupo social. Este tipo de discriminación se apoya en estereotipos y prejuicios socialmente construidos, y no en las características reales o méritos individuales.
Por ejemplo, en un proceso de selección laboral, un candidato puede ser rechazado no por falta de competencia, sino por pertenecer a un grupo social al que se asocian estereotipos negativos. En este caso, la realidad social construida a partir de prejuicios guía la decisión, dando lugar a una discriminación arbitraria.
Asimismo, el papel de las expectativas hace referencia a cómo las creencias previas que tenemos sobre otras personas influyen en nuestra percepción y comportamiento hacia ellas. Estas expectativas pueden dar lugar a la profecía autocumplida, un proceso por el cual las creencias iniciales provocan conductas que terminan confirmando dichas expectativas, incluso cuando estas no tenían una base objetiva.
En el ámbito educativo, si un profesor espera que un alumno rinda mal, puede ofrecerle menos atención o apoyo. Esta interacción puede desmotivar al alumno y reducir su rendimiento, haciendo que la expectativa inicial se cumpla.