Fundamentos de Pragmática: Implicaturas, Relevancia y Actos de Habla

Las implicaturas según Grice

En este caso, hay que partir de la diferencia entre lo dicho y lo comunicado. Lo dicho corresponde al contenido explícito del enunciado, mientras que lo comunicado incluye también los sentidos implícitos que el oyente obtiene a partir del contexto y del principio de cooperación de Grice. El destinatario presupone que el hablante coopera y que su intervención es pertinente, suficiente, verdadera y clara, salvo que haya una razón para interpretar lo contrario.

La implicatura conversacional se obtiene porque el hablante no expresa directamente la conclusión, pero el oyente puede inferirla al relacionar la intervención con el contexto. Si parece que el hablante no responde de forma directa, no da toda la información, exagera, dice algo aparentemente falso o cambia el tema, no necesariamente rompe la comunicación: puede estar generando una implicatura. En ese caso, habría que explicar qué máxima se respeta o se infringe: cantidad, cualidad, relación o manera.

Si la implicatura depende de una forma lingüística habitual, como «algunos», será generalizada; si depende del contexto concreto, será particularizada. En cambio, si el sentido implícito procede de un marcador concreto como «pero», «sin embargo», «por tanto», «hasta» o «ni siquiera», se trata de una implicatura convencional, porque está asociada a esa expresión y orienta la interpretación del enunciado.

Por tanto, desde Grice, el sentido final no se obtiene solo de lo que se dice literalmente, sino de las inferencias que el oyente realiza al presuponer la cooperación del hablante.

Resumen de conceptos clave

  • Lo dicho: Literal.
  • Conversacional: Sale del contexto.
  • Convencional: Sale de un marcador.
  • Generalizada: Suele salir con esa forma.
  • Particularizada: Depende del caso concreto.
  • Pero: El segundo miembro pesa más.

La teoría de la relevancia

Desde la teoría de la relevancia, interpretar un enunciado no consiste únicamente en descodificar su significado lingüístico, sino en enriquecerlo mediante el contexto. El oyente selecciona las suposiciones contextuales más accesibles y pertinentes para obtener una interpretación que produzca suficientes efectos contextuales con el menor esfuerzo posible.

En primer lugar, debe obtenerse la explicatura, que es el contenido explícito del enunciado una vez completado por el contexto. Para ello, el destinatario puede tener que identificar referentes, desambiguar expresiones, concretar deícticos, precisar el sentido de ciertas palabras o completar información no dicha. Después, a partir de esa explicatura, obtiene las implicaturas, es decir, las conclusiones que el hablante comunica sin expresarlas directamente.

La interpretación más importante será la conclusión implicada fuerte: aquello que el hablante quiere que el oyente entienda como idea principal. Esta conclusión no se obtiene de manera automática por las palabras, sino por la relación entre el enunciado, el contexto y la intención comunicativa.

Puntos esenciales

  • Explicatura: Lo dicho + contexto.
  • Procesos: Identificar referentes, desambiguar, enriquecer.
  • Implicatura: Lo que se infiere.
  • Conclusión fuerte: Idea principal que quiere comunicar.
  • Relevancia: Máximo efecto con esfuerzo razonable.

La interpretación de la ironía

La intervención debe interpretarse como irónica porque el hablante no asume literalmente lo que dice. Desde Grice, la ironía puede explicarse como una violación ostentosa de la máxima de cualidad: el hablante dice algo que sabe que no se corresponde con la realidad, pero lo hace de forma intencionada para que el oyente infiera un sentido distinto, normalmente contrario o crítico.

Desde la teoría de la relevancia, la ironía se entiende como un uso ecoico. El hablante se hace eco de una idea, expectativa o discurso previo, pero se distancia de él con una actitud crítica, burlesca o despectiva. Por eso, para interpretar la ironía, el contexto es esencial: solo gracias a él el oyente entiende que el hablante no está afirmando literalmente lo que dice.

Claves de la ironía

  • Grice: Viola la máxima de cualidad.
  • Relevancia: Uso ecoico.
  • Actitud: Siempre hay distanciamiento crítico.
  • Contexto: Es lo que permite entenderla.

Actos de habla según Searle

Según Searle, los enunciados deben analizarse por su fuerza ilocutiva, es decir, por la acción que realizan en un contexto concreto, y no solo por su forma gramatical. Por eso, una oración interrogativa no siempre realiza una pregunta; puede funcionar como petición, orden, reproche o sugerencia según el contexto.

El acto será:

  • Asertivo: Si el hablante afirma, informa o describe algo.
  • Directivo: Si intenta que el oyente haga algo.
  • Compromisivo: Si el hablante se compromete a una acción futura.
  • Expresivo: Si manifiesta una actitud psicológica (agradecer, felicitar, disculparse).
  • Declarativo: Si modifica institucionalmente la realidad.

Si el enunciado tiene una forma gramatical asociada a un acto, pero en realidad realiza otro, estamos ante un acto de habla indirecto. En ese caso, debe clasificarse por su fuerza ilocutiva primaria, es decir, por la intención principal del hablante, no por su forma literal.

Cortesía y estrategia comunicativa

Desde Brown y Levinson, muchos actos de habla pueden amenazar la imagen pública de los interlocutores. La imagen negativa es el deseo de mantener la libertad de acción y no sufrir imposiciones; por eso se ve amenazada por órdenes, peticiones, consejos o prohibiciones. La imagen positiva es el deseo de ser valorado y aprobado; por eso se ve amenazada por críticas, reproches, desacuerdos o insultos.

Para compensar esa amenaza, el hablante puede emplear distintas estrategias:

  • Cortesía negativa: Reduce la imposición (por favor, perdone, condicional).
  • Cortesía positiva: Busca cercanía y solidaridad (bromas, complicidad).
  • Estrategia encubierta: No formula directamente el acto, lo sugiere.

La elección depende de tres factores: el poder relativo, la distancia social y el grado de imposición.

El papel del contexto y el cotexto

El enunciado debe interpretarse a partir del contexto, porque su sentido no depende únicamente del significado literal. El receptor activa los conocimientos compartidos que considera pertinentes. También puede intervenir el cotexto, es decir, los fragmentos anteriores y posteriores que orientan el sentido.

Si aparece acomodación, el hablante presenta como conocida una información que el oyente no tenía previamente, y este la incorpora al contexto para mantener la coherencia. Esto muestra que el contexto es dinámico: se amplía y modifica durante la interacción. Si hay malentendido, se debe a que hablante y oyente no activan el mismo contexto.