Las invasiones barbaras. El reino visigodo: instituciones y cultura

Las Invasiones Bárbaras europeas. Los pueblos invasores


La declaración de confesionalidad cristiana del Imperio Romano en el año 380, su división en 395 y la entrada de los pueblos germanos en 405 sirven de umbral cronológico del período al completo. Su cierre como tal podríamos situarlo a comienzos del siglo VIII, con la irrupción del poder islámico y los inicios de la construcción del Imperio Carolingio. La penetración de los invasores bárbaros y su asentamiento supuso un proceso muy largo. En un sentido lato comenzó a finales del siglo II, con las primeras presiones sobre el Imperio Romano en tiempos de Marco Aurelio, y no concluyó hasta mediados del siglo XI, con los últimos establecimientos vikingos. Las invasiones bárbaras fueron divididas en tres oleadas principales;
Quizá una cuarta oleada aún no esclarecida. Paulatinamente, según va avanzando los siglos, vamos a ver como la violencia va disminuyendo entre los pueblos invasores. La primera oleada entre los siglos IV y V fue la gran oleada que destronó a Roma de la hegemonía europea. Fueron llevadas a cabo por los hunos, los alanos, los godos, los vándalos, los suevos y los burgundios.
Ante la ruptura de las fronteras romanas, estos pueblos reocuparán los territorios perdidos por el Imperio. La segunda oleada entre los siglos V y VI fue menos violenta que la anterior y en ella intervendrán los francos, los alamanes, los frisios, los sajones, los bávaros y los turingios.
La tercera oleada tuvo lugar entre los siglos VI y VII.
En ella intervendrán los lombardos y los ávaros entre otros. Esta oleada servirá para el asentamiento final de estos pueblos en Europa. Las invasiones marítimas fueron mucho menos violentas que las anteriores, y en ella encontramos las invasiones de los pictos, los escotos, los sajones, los anglos, los jutos y los viquingos (en menor importancia).Estos pueblos bárbaros no tenían, para nada, relación alguna entre ellos. Al contrario, estos pueblos llegaban a enfrentarse entre ellos hasta el exterminio de los unos y los otros. Por ejemplo, la división territorial de la Península Ibérica en la que encontramos reinos vándalos, suevos, alanos y visigodos. En España, los visigodos alcanzaron un cierto grado de importancia en el panorama de la época, pero el hecho de que este reino tuviese monarquías de carácter electivo muy deficientes  hizo que cayese en el año 711.
La lengua empleada por los invasores españoles fue el latín, ya que sus anteriores lenguas germánicas fueron repudiadas por ellos para adoptar la lengua del Imperio como su lengua oficial.
Los Hunos surgieron a partir de una confederación de tribus bárbaras de origen turco-mongol que provenía, quizá, de zonas de Siberia. Llegó a Europa durante la primera oleada de pueblos invasores, la más violenta de las tres. Su fama de guerreros ha llegado hasta nuestros días, ofreciéndonos datos de su carácter de luchadores feroces, que arrasaban las zonas por las que pasaban. El asentamiento principal de esta tribu tuvo lugar en Panonia, una zona entre Austria y Hungría cercana al Danubio. Desde este lugar hostigarán, lanzando castigos a los pueblos de alrededor, y crearán un asentamiento definitivo para su desarrollo y expansión. El período de mayor expansión territorial fue durante el reinado de Atila, entre los años 434-453.
Esta expansión finalizará en una batalla en los Campos cataláunicos, en las cercanías de Chârlos-en-Champagne, en el año 451. En ella, el general Flavio Aecio asociado con el rey Teodorico I (ejemplo de barbarización del ejército romano) vencieron a Atila y a los aliados de éste, los ostrogodos.
Desde entonces, lo único que existe de los Hunos es su leyenda.
La segunda oleada, ya explicada, fue protagonizada por pueblos oscuros pero con una marcada relevancia política. Esto se debe a una vaguedad cronológica.
Los pueblos de esta etapa eran guerreros, pero no llegaron a los niveles de la primera oleada. Destacan, sin duda, los Francos, un pueblo guerrero que se ha apaciguado gracias a su romanización.Estos francos estaban llamados a crear el primer gran imperio de esta época. Su origen lo encontramos de forma difuminada, en los salios del valle inferior del Rin, entre Alemania y los Países Bajos, y los ripuarios. Su táctica de penetración en el Imperio Romano fue progresiva, sobre todo durante el siglo V, hasta llegar finalmente a controlar una gran cantidad de territorios en la zona de la actual Francia.


Su monarquía era conducida por la dinastía merovingia (giraban en torno a un rey semi mítico llamado Meroveo)
Tras la unificación producida en torno a Clovis o Clodoveo (481-511).
El hecho más destacado fue la conversión al cristianismo del rey Clodoveo en Reims en el año 496.
Esto marcó el inicio del gran reino Franco, que desembocará en el imperio Carolingio y, posteriormente, en el reino de Francia. Esta conversión facilitó la unión de los territorios francos y ayudó a la derrota de los pueblos visigodos en la batalla de Vouillé, en el año 507, que contó con una unión de todos los poblados francos. Desde esta batalla, las fronteras de Francia apenas han sido modificadas si se compara con las actuales fronteras.  La mencionada dinastía merovingia fue fundada por el rey Meroveo (448-457)
, un rey semi-mítico. El nieto de éste, Clodoveo, se convirtió al cristianismo en el año 496. Durante el período de gobierno de esta dinastía se producirá la extensión de sus dominios por la Galia. La corte de la monarquía merovingia se estableció en la ciudad de París, algo que provocó no pocos problemas por el lugar retirado en el que se ubica. No se le puede considerar capital del reino a esta ciudad, ya que no existía oficialidad alguna de esta denominación. Tras el fallecimiento de Clodoveo en el 511 se producirá una división de los territorios francos entre sus hijos:
Clotario reinará en Soissons, Reims y será el rey de los francos;
Childeberto reinará en París;
Cloromiro reinará en Orleans; y Teodorico reinará en Reims, tras el fallecimiento de Clortario. Este reino se reunificará con la llegada de Dagoberto I (629-639).
La decadencia del reino se mantendrá con la llegada de Pipino (dio un golpe de Estado con ayuda del papado) hasta la llegada de Childerico III.
La tercera oleada invasora ya mencionada, se produjo durante la formación de los grandes reinos europeos. El vacío de poder de zonas como el norte de Italia atraerá a los lombardos.
Los ávaros tenían origen euroasiático y su afán de saqueo les llevará a tomar zonas despobladas. Este crecimiento afectó al desarrollo de los Bizantinos. Por ejemplo, el islam europeo y los pueblos persas van a atacar continuamente al Imperio Bizantino sin llegar a acabar con él. Eso sí, vamos a ver como se produce una afectación del imperio por los ataques de los invasores.  Las invasiones marítimas van a ser menos conocidas que las acontecidas en zonas de tierra. Tuvieron lugar, sobre todo, en las zonas costeras de la Europa del noroeste, desde Galicia hasta el mar de Noruega. Los invasores provenían (anglones, sajones y jutos), principalmente, de Escandinavia, de la costa alemana y de Países Bajos. Su momento álgido tendrá lugar entre los siglos V y VI.
Los hechos más destacables fue la invasión de Britania por parte de numerosos pueblos bárbaros. Las monarquías bárbaras se veían influenciadas por la existencia de las herencias romana y germana, así como el poder legitimador de la Iglesia de la época, que establecía la posesión del título real “por la gracia de Dios”. La realeza es totalmente diferente a la hispano-romana o a la romana. Principalmente tenían un carácter guerrero muy marcado, así como tenían un carácter ultra cristiano muy acentuado y, posteriormente, ultra católico.
La sucesión de estos reyes podía ser de forma electiva o de forma hereditaria, es decir, heredada del padre o elegida por los nobles de la época. Para nombrar a un rey se debía llevar a cabo una unción sacra, un acto en el que se establecía la elección divina del rey entrante. Esto y el carácter electivo de los monarcas, provocó la dependencia de la Iglesia de la aristocracia. En relación con su organización administrativa, la capitalidad o la corte eran itinerante, se produjo una “domesticación” de los servicios administrativos, es decir, la administración directa de la administración por el rey o por asistentes personales suyos, y poseían una serie de “centros” de poder que eran el Palatium y la Curia Regia.