Relación Intrínseca entre Derecho, Poder y el Monopolio Estatal de la Fuerza
Derecho, Poder y Fuerza: Una Relación de Interdependencia
Existen diversos tipos de poder, entre ellos el poder económico, judicial, militar, religioso, mediático y estatal, así como otros derivados de las relaciones internacionales o de la posesión de recursos propios. El poder influye en el Derecho y el Derecho influye en el poder, manteniendo una relación de dependencia mutua.
Influencia Mutua y Regulación Normativa
- El poder puede influir en la creación, modificación o derogación de normas jurídicas.
- El Derecho regula y limita el ejercicio del poder.
El Derecho, en su núcleo, está compuesto por mandatos y obligaciones que indican un determinado tipo de conducta. Para garantizar su cumplimiento, el Estado puede recurrir a la coerción o al uso de la fuerza. Una de las herramientas que utiliza el Estado para ejercer el Derecho es la fuerza, ya que la obediencia a la ley es obligatoria e impuesta.
El Monopolio Estatal de la Fuerza Legítima
El Estado, a través del ordenamiento jurídico, organiza sus instrumentos de fuerza, como la policía y el ejército. El Estado detenta el monopolio del uso legítimo de la fuerza. Cuando la fuerza se utiliza dentro de los límites establecidos por la ley se considera fuerza legítima; cuando se utiliza fuera de dichos límites se considera violencia. La violencia puede ser ejercida tanto por el Estado como por otros actores cuando el uso de la fuerza no se ajusta a la legalidad.
La Fuerza como Fundamento de la Existencia Estatal
La capacidad de usar la fuerza es fundamental para la existencia del Estado y del Derecho, ya que permite mantener el control del territorio y de la población y evitar una situación de Estado fallido, en la que el territorio deja de estar controlado y la población deja de estar sometida a la ley. En este sentido, puede afirmarse que quien tiene la fuerza tiene el poder y puede influir en el Derecho.
No obstante, el Derecho no se fundamenta únicamente en la fuerza. Además del uso de la fuerza, es necesario el apoyo de la población. El Derecho regula y limita el uso de la fuerza, estableciendo condiciones, procedimientos y límites para su aplicación. Los ordenamientos jurídicos actuales cumplen dos funciones principales en relación con la fuerza:
- Legitimación: Legitimar el uso de la fuerza por parte del Estado y sus organismos.
- Limitación: Limitar ese uso mediante normas jurídicas.
El Estado legitima y limita la fuerza, pero no puede hacerlo de manera arbitraria ni aplicarla a los casos que le plazca. Si el uso legítimo de la fuerza vulnera los derechos humanos, las instituciones internacionales deben intervenir. Cuando la fuerza se autolegitima por disponer de suficiente poder, el Estado de Derecho pierde su función.
El Estado de Derecho: Principios Fundamentales
El Estado de Derecho es un concepto histórico desarrollado principalmente durante el siglo XX. Se caracteriza por una serie de principios fundamentales:
Principios Constitutivos del Estado de Derecho
1. Principio de Legalidad
Según el cual tanto la autoridad estatal como el conjunto de la población están sometidos a la ley, incluidos los gobernantes y los políticos.
2. Separación de Poderes
Distinción entre poder ejecutivo, legislativo y judicial, con el objetivo de evitar la concentración del poder.
3. Garantía de los Derechos Fundamentales
Recogidos en la Constitución, especialmente en los artículos 14 a 29, que protegen los derechos civiles y políticos.
4. Constitucionalismo
Entendido como el control sobre los distintos poderes del Estado y el control recíproco entre ellos. En el caso español, este control corresponde al Tribunal Constitucional.
Otras Características y Desafíos
Asimismo, el Estado de Derecho se caracteriza por:
- Una penalidad restrictiva, orientada a limitar y transformar el contenido de las penas para favorecer la reinserción social, aunque en la práctica actual se produce una ampliación de penas debido al apoyo social, lo que genera contradicciones dentro del propio Estado de Derecho.
- La ampliación progresiva de la protección de derechos, extendiéndose a derechos sociales, culturales y otros nuevos ámbitos.
El Derecho limita y regula el uso de la fuerza por parte del Estado, garantizando que esta se ejerza conforme a la legalidad y al respeto de los derechos humanos. Cuando la fuerza se autolegitima por disponer de suficiente poder y actúa sin límites jurídicos, el Estado de Derecho deja de cumplir su función y pierde su sentido.