Fundamentos y Conceptos Clave de las Teorías Criminológicas y la Conducta Criminal
Teorías Criminológicas Fundamentales
Escuela de Chicago (Perspectiva Ecológica)
Esta escuela explica la delincuencia desde una perspectiva ecológica, entendiendo que el delito depende del entorno social en el que viven las personas y no de rasgos individuales o biológicos. Su concepto central es la desorganización social, que aparece cuando los barrios se deterioran y pierden fuerza los mecanismos de control social (como la familia), lo cual favorece el aumento de la delincuencia. La delincuencia es vista como un síntoma del mal funcionamiento de la comunidad.
Teorías del Control Social
Buscan explicar por qué, en un mismo entorno, unas personas delinquen y otras no. Estas teorías defienden que el delito no se explica solo por el entorno ni por la biología, sino por el grado de control personal y social que tiene cada individuo. La idea central es que las personas reflexionan sobre sus actos y, si cuentan con un buen control social informal, tienden a evitar la conducta delictiva. Cuando este control falla o es débil, aumenta el riesgo de delinquir.
Modelos Principales del Control Social
- Teoría de la Contención
- Teoría de la Neutralización y la Deriva
- Teoría de los Vínculos Sociales
Teorías de la Tensión (Strain)
Explican el delito a partir de los conflictos sociales y la frustración que viven algunas personas dentro de la sociedad. El problema no reside tanto en los vínculos cercanos, sino en la relación de la persona con la sociedad en general. Estas teorías defienden que el delito aparece cuando la persona no puede cumplir las expectativas sociales (como dinero o éxito) porque la propia sociedad no le proporciona los medios necesarios. Esa frustración genera tensión, y el delito se convierte en una salida.
Modelos Clave de la Tensión Social
- Teorías de la Anomia: Explican el delito desde un enfoque social. Defienden que cuando la sociedad fija metas importantes pero no ofrece medios reales y legítimos para alcanzarlas, las normas pierden fuerza y algunas personas recurren a vías ilegales.
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Teorías de las Subculturas: Explican la delincuencia, sobre todo en bandas juveniles, como una respuesta al rechazo social. Algunos jóvenes, especialmente de clases sociales bajas, no logran integrarse en las normas dominantes y crean subculturas con valores y reglas propias para sentirse aceptados, reconocidos y con identidad. No es que carezcan de normas, sino que sustituyen las de la sociedad mayoritaria por otras alternativas.
Para Albert Cohen, estos jóvenes experimentan frustración al no poder cumplir las expectativas sociales de éxito. Ante esa situación, forman grupos donde pueden sentirse importantes y valorados. En este contexto, el delito no busca tanto un beneficio económico como la pertenencia al grupo y el reconocimiento. Estas subculturas se caracterizan porque su conducta no es utilitaria (no persigue dinero), sino que suele ser maliciosa.
- Teoría General de la Tensión
Teorías del Aprendizaje Social
Sostienen que la conducta delictiva no es innata, sino que se aprende. Se oponen a las teorías clásicas que explicaban el delito a partir de factores biológicos o psicológicos. Ponen énfasis en el entorno social y en los procesos de aprendizaje.
Modelos de Aprendizaje
- Teoría de la Asociación Diferencial
- Teoría del Aprendizaje Social
Teorías Cognitivas y de la Elección Racional
Teoría de las Lecciones de Vida
Esta teoría explica que muchas personas que delinquen justifican su conducta pensando que es la única forma posible de afrontar las dificultades de su vida. Ven el delito como algo necesario e inevitable dadas sus circunstancias personales.
Esta forma de pensar se basa en tres esquemas cognitivos que la persona aprende a lo largo de su vida:
- Una visión hostil de las relaciones sociales, donde los demás se ven como enemigos o amenazas y no se desarrolla empatía.
- La búsqueda de gratificación inmediata, que rechaza el esfuerzo y los objetivos a largo plazo, favoreciendo la impulsividad y el bajo autocontrol.
- Una visión cínica de las normas, donde la persona no se siente vinculada a las leyes ni cree que deba rendir cuentas por sus actos.
Cuando estos esquemas se combinan, generan una manera de pensar que favorece el delito y permite justificarlo como una respuesta lógica a una vida difícil.
Otras Teorías Criminológicas Relevantes
- Teoría del Etiquetado
- Teoría de la Vergüenza Reintegradora
- Teoría del Delito como Elección Racional
- Teoría de las Actividades Cotidianas
- Teoría de las Ventanas Rotas
- Teoría Integradora del Potencial Antisocial Cognitivo
- Teoría General del Crimen
- Teoría Interaccional
- Modelo de la Coerción
- Modelo del Triple Riesgo Delictivo
Conceptos de Perfilación Criminal y Escena del Crimen
Escenas del Crimen: Organizadas vs. Desorganizadas
Escenas Organizadas
Reflejan un delito planificado. El agresor piensa previamente lo que va a hacer y elige el momento, el lugar y los medios. Puede manipular la escena o crear pruebas falsas para desviar la investigación. Sus características incluyen:
- Suele haber interacción verbal con la víctima para controlarla, intimidarla o ganarse su confianza.
- En algunos casos, aparece violencia sexual con un componente expresivo ligado a la personalidad del agresor.
- El cadáver suele ocultarse o colocarse de forma intencionada.
- El entorno mantiene cierto orden y normalmente no existe relación previa con la víctima.
- A nivel personal, el agresor suele funcionar de forma socialmente normal, puede tener antecedentes delictivos, no presenta trastornos mentales graves y raramente muestra conductas suicidas inmediatas tras el crimen.
Escenas Desorganizadas
Se caracterizan por la impulsividad y el caos. No hay planificación ni ocultación eficaz, y la violencia es intensa y descontrolada. Sus características incluyen:
- Apenas existe interacción con la víctima, que suele ser elegida por proximidad.
- Es frecuente la despersonalización y la violencia innecesaria, incluso después de la muerte.
- Estos hechos suelen cometerse en solitario y bajo una percepción distorsionada de la realidad.
- El agresor suele no tener antecedentes penales, pero sí antecedentes psiquiátricos, mantiene pocas relaciones sociales, puede vivir aislado y presentar conductas erráticas previas.
- El suicidio posterior al delito es más frecuente que en las escenas organizadas.
Modus Operandi (MO)
El Modus Operandi, o MO, es la forma habitual en la que un agresor comete sus delitos y explica cómo se realiza el crimen. Normalmente solo puede identificarse cuando hay varios delitos, ya que un único hecho no siempre refleja el estilo real del autor. El MO se basa en la rutina y la eficacia, porque el agresor repite aquello que le ha funcionado. Al principio es consciente, pero con el tiempo puede automatizarse. Además, el MO puede cambiar por el aprendizaje (ajustándose para evitar ser descubierto) o por la frustración y la motivación (lo que puede llevar a aumentar la violencia o la intensidad del delito).
Firma Criminal
La firma es distinta del MO. Son elementos que se repiten entre los delitos del mismo autor no porque sean necesarios para cometer el crimen, sino porque responden a una necesidad psicológica profunda. Por eso, la firma suele ser más estable que el MO y permite comprender el porqué del delito.
Puede manifestarse en rituales concretos, formas específicas de actuar o en la sustracción de objetos con valor simbólico. Dentro de la firma se distinguen:
- El trofeo: Simboliza dominación o victoria sobre la víctima.
- El souvenir: Sirve para revivir mentalmente el hecho.
La firma no debe confundirse con la escenificación, ya que esta puede variar según las circunstancias.
Motivación
Tanto el MO como la firma tienen una base psicológica. El MO se relaciona con la forma de lograr el delito y evitar ser descubierto, mientras que la firma se vincula con las necesidades emocionales y motivacionales del agresor. La motivación dirige la conducta hacia un objetivo y se explica desde enfoques biológicos, conductuales y sociocognitivos. En el delito influyen las expectativas sobre lo que se va a obtener, las atribuciones sobre lo ocurrido y las metas que se persiguen, a menudo acompañadas de distorsiones cognitivas que justifican la conducta.
Trastornos de Personalidad Relevantes en Criminología
A continuación, se listan los trastornos de personalidad (T.) clasificados según el DSM, a menudo considerados en el estudio de la conducta criminal:
Cluster A (Raros o excéntricos)
- T. Paranoide
- T. Esquizoide
- T. Esquizotípico
Cluster B (Dramáticos, emocionales o erráticos)
- T. Antisocial
- T. Narcisista
- T. Límite (Borderline)
- T. Histriónico
Cluster C (Ansiosos o temerosos)
- T. Evitativo
- T. Dependiente
- T. Obsesivo-Compulsivo