Concepto de educación según nassif

Según Marx, la riqueza está determinada por el modo de producción, que cambia con el tiempo. Con la esclavitud las relaciones de producción se basaban en la propiedad del amo esclavista, que también poseía los medios de producción, y del trabajador mismo, el esclavo que podía comprar, vender o matar. En el feudalismo, las relaciones de producción se basaban en la propiedad del señor, que poseía los medios de producción, y en sus limitados derechos de propiedad sobre los trabajadores y sirvientes, que no podían matar, pero podían comprar o vender. La propiedad feudal coexistía con la propiedad personal de los campesinos y artesanos por sus herramientas de producción y explotación privadas, propiedad creada por su trabajo personal. Con el capitalismo, la propiedad capitalista de los medios de producción es la base de las relaciones de propiedad; los derechos de propiedad sobre productores y empleados ya no existen; los capitalistas no pueden matarlos ni venderlos, ya que han sido liberados de todos los esclavos personales; Pero como se les privó de los medios de producción, para no pasar hambre, tuvieron que vender su mano de obra a los capitalistas y sufrir explotación. La propiedad privada está asociada con la división de la sociedad en clases y el surgimiento de antagonismos de clase. Además, la forma dominante de propiedad facilita la dominación de una determinada clase. La abolición de la propiedad privada, la organización de la sociedad sobre la base de la propiedad social, condujo a la abolición de las diferencias de clase. 


Marx parte de la idea de que los seres humanos son seres vivos y que por lo tanto tienen que satisfacer ciertas necesidades, como alimentarse, beber, protegerse, etc.; y se agrupan para satisfacer esas necesidades y establecen pautas de relación entre ellos para mantener esa forma de organización que es diferente de las pautas de organización que tiene cada especie animal. Los seres humanos tienen formas de organización distintas según la medida de las necesidades y según la conciencia. Entonces la primera condición para la historia humana es que los seres humanos son seres vivos que se agrupan para satisfacer sus necesidades, por ejemplo, el hombre primitivo cazador-recolector se junta para cazar y para obtener alimentos destinados a la construcción de su hábitat y a partir de las necesidades se van creando nuevas necesidades y buscando la manera de satisfacer esas nuevas necesidades. Una de las carácterísticas distintivas del ser humano con respecto a los animales es el trabajo aunque se puede decir que los animales también trabajan pero lo que hacen es un desgaste de energía como por ejemplo cazar para obtener un alimento. En cambio el ser humano trabaja en el sentido más sociológico del término, en el sentido en que modifica el medio de manera consciente, es decir, imagina lo que puede hacer de este y lo modifica.


Un concepto central del pensamiento de Marx es la plusvalía y es fundamental para entender la relación de explotación que existía entre el proletariado y la burguésía. El objetivo del capitalista es acumular cada vez más capital o riqueza. Para lograrlo produce un bien o un servicio y lo vende obteniendo una ganancia. La plusvalía o plusvalor es la expresión monetaria del valor que el trabajador asalariado crea por encima del valor de su fuerza de trabajo y que se apropia gratuitamente el dueño del medio de producción, el capitalista, porque hay una gran parte del trabajo que no le paga al obrero. Esto Marx lo considera injusto y el motivo por el cual considera a los trabajadores como “explotados”.


Bourdieu comienza definiendo el Campo como el espacio de juego históricamente determinado, en el cual los participantes luchan con posiciones que ocupan dentro de ese campo, una posición determinada en la estructura social. La lucha es por un capital simbólico, que otorga prestigio y legitimidad al agente que lo posee, que busca estrategias de conservación, u ortodoxia, mientras que los que disponen de menos capital, se inclinan por estrategias de subversión o herejía. La clasificación de los capitales es similar a la clasificación de poderes establecidos por Weber: el capital económico, el capital cultural y el capital social. En cuanto al capital económico se puede decir que el autor sostiene la misma lógica planteada por Marx. En cuanto a los otros dos, Bourdieu plantea que la eficacia de los mismos es que los propios actores no los reconocen como tales, no reconocen el carácter acumulativo y la lucha por la acumulación de estos capitales. El capital social lo define como el conjunto de relaciones y vínculos sociales, el conjunto de personas a los que el individuo puede recurrir. Es el capital que refiere a la pertenencia de cierto grupo. Lo que se pone en juego en la lucha es el prestigio o el reconocimiento. En muchos casos el capital social es heredado, pero también se puede hacer una inversión de capitales económicos para acceder a un determinado capital social. En cuanto al capital cultural se puede afirmar que es el más difícil de observar. Tiene distintas formas de expresar su contenido: puede ser un capital cultural incorporado, un capital cultural objetivado o un capital cultural institucionalizado. El primero hace referencia al capital que “tenemos en el cuerpo”, el aspecto que brindamos a los demás: modos de hablar, gestos, modales, etc. El segundo es el que tenemos bajo la forma de diferentes objetos que nos valorizan culturalmente: libros, ropa, tipo de casa, música que escuchamos, etc. El último es aquél tipo de capital que está acreditado, respaldado por una institución. En este caso también cuenta el prestigio, honor o reconocimiento de la institución que respalda dicho capital. 


El habitus son esquemas de obrar, pensar y sentir asociados a la posición social del agente dentro del campo. Son las estructuras sociales internalizadas, lo que otorga márgenes de maniobra: el sujeto aprende las reglas del juego históricas y las internaliza en su subjetividad. Son estructurados y a su vez estructurantes. Funcionan como esquemas de percepción y evaluación ya estructurados, y guardan relación con su clase social. Si el habitus es adquirido en una serie de condiciones materiales y sociales, y si éstas varían en función de la posición en el espacio social, se puede hablar de «habitus de clase». Como cualquier campo, el campo cultural está formado por distintas posiciones, esas posiciones dan lugar a los contenidos de los habitus, y estos, a su vez, se manifiestan en gustos y prácticas culturales. Podrá apreciarse que aquello que tiene más importancia, es decir, los gustos que producen los consumos más “dignos” fue definido desde las posiciones más altas del campo cultural. El conjunto de gustos que lleva al consumo del conjunto de bienes culturales “indiscutibles”, cuya “calidad” está fuera de duda, conforman lo que Bourdieu denominó “el gusto legítimo”. La supuesta calidad indiscutible de ciertos bienes culturales es, en rigor, una imposición de la clase dominante, que universaliza en todo el campo de la cultura lo que le es propio. El “buen gusto” por ciertos objetos, implica necesariamente al “mal gusto”. Los otros gustos estarán más o menos lejos, pero el gusto legítimo sigue estando presente como una especie de canon que atraviesa todas las posiciones del campo cultural. El gusto legítimo tiene poder simbólico, es decir, tiene el poder de estructurar las diferencias y las semejanzas que los otros gustos tienen para con él, sin que esta estructuración desigual sea por lo general cuestionada.


La sociología crea problemas porque revela cosas ocultas y a veces reprimidas. Es una ciencia porque tiene un método, un objeto de estudio, tiene hipótesis y procedimientos de verificación. Tiende a la objetividad y se diferencia del periodismo por su capacidad de verificar. Sus funciones son: develar los mecanismos en los que se funda el poder y los límites del conocimiento social. Hay dos formas de hacer sociología: los ingenieros sociales (que para Bourdiue no hacen realmente sociología) y los sociólogos. La forma de hacer sociología de los ingenieros sociales es legitimar el status quo, no hay nada que cuestionar. Bourdieu dice que estos últimos no hacen sociología. Para hacer sociología es necesario tener clara la posición que ocupa el sociólogo/sujeto y tener el interés de conocer y dar a conocer. Los sociólogos son parte del objeto de estudio desde una posición. La sociología tiene un problema con la neutralidad y con la objetividad. La pregunta es si el sociólogo puede ser un observador imparcial. La particularidad de estos es tener como objeto los campos de luchas científicas.Se debe saber qué posición ocupa cada individuo en la sociedad, y eso se precisa a través del capital que posee cada uno. El sujeto mira al mundo y hace sociología desde el capital que porta y el lugar que ocupa en el campo. Esta relación con el mundo se traduce en la función que el investigador asigna consciente o inconscientemente a su práctica y dirige sus estrategias de investigación. Yo tengo que saber qué es lo que pienso y eso debe formar parte del objeto de estudio. Solo se puede avanzar la sociología con la condición de comunicar teorías opuestas o que se han constituido unas contra otras.


Foucault trata principalmente el tema del poder, rompiendo con las concepciones clásicas de este término. Para él, el poder no puede ser localizado en una institución o en el Estado; por lo tanto, la «toma de poder» planteada por el marxismo no sería posible. Para Foucault el poder establece una relación directa entre lucha y fuerza, y él mismo cuestiona la idea de que el poder es ejercido por personas o grupos mediante actos de dominación episódica, puesto que encuentra que la misma a menudo se encuentra dispersa y omnipresente. El sujeto está atravesado por relaciones de poder, no puede ser considerado independientemente de ellas. El poder, para Foucault, no sólo reprime, sino que también produce: produce efectos de verdad, produce saber, en el sentido de conocimiento. Para este mismo autor el poder es lo que nos hace lo que somos, es un poder que se ejerce. El derecho y las disciplinas hacen el campo para el ejercicio del poder. El poder funciona a partir de los efectos del mismo, no es una construcción a partir de voluntades ya sean individuales o colectivas, sino una construcción de efectos de ejercicios del mismo. El discurso de la verdad pertenece a aquéllos que poseen el poder. Sólo aquel que posee poder puede transformar un discurso verdadero. Y una vez que se obtiene el poder se obtiene también la garantía de la supremacía en el saber, pues quien tiene el poder acaba imponiendo sus definiciones de realidad y de la verdad.


El poder, en términos jurídicos, ha sido tradicionalmente concebido como la suma de un conjunto de leyes que fija los límites de lo lícito y lo ilícito, como aquello que prohíbe, que dice no. La noción de poder ha sido pensada como una noción cargada de aspectos negativos, ha sido pensada, en síntesis, en términos de represión. Frente a este esquema jurídico que ha fijado una concepción negativa del poder, la propuesta de Foucault para un análisis del mismo, consiste precisamente en tratar de desplazar esos acentos negativos del poder y hacer aparecer, en lugar de ellos, mecanismos positivos. En otras palabras, lo que pretende es sustituir un esquema de análisis jurídico y negativo por otro técnico y estratégico, pues esa concepción jurídica del poder se le presenta como inadecuada e insuficiente. Lo que hace que los sujetos dentro de las distintas sociedades acepten el poder y se enganchen a él, radica en el simple hecho de que el poder no se manifiesta, no pesa únicamente como fuerza prohibitiva, sino que, contrariamente a lo que se piensa, el poder va más allá. Cuando se afirma que el poder trasciende la concepción negativa que tradicionalmente se tiene del mismo, es porque el poder es productivo, lo que quiere decir, que el poder, en la medida que es atravesado por una red de múltiples relaciones, produce saber, discursos e induce placer. Es entonces preciso considerar el poder como una red productiva que atraviesa toda la sociedad, más que como una instancia negativa que tiene como única función reprimir. El análisis del poder, desde la mirada de Foucault, se lleva a cabo de manera inversa, es decir, que es analizado de forma ascendente. Comienza por el análisis de los mecanismos en las extremidades del poder, su historia, su trayectoria, las técnicas y tácticas con las que operan y funcionan dentro del cuerpo social, para así poder ver finalmente cómo estos mecanismos de poder han sido y están transformados por mecanismos más generales y por formas de dominación.


El método que propone Durkheim para el estudio de lo social básicamente sería el estudio de los hechos sociales para así la sociología tenga una identidad clara distinguida de otras disciplinas como la filosofía. Estos hechos sociales van a ser los modos de obrar, pensar y sentir que existen por fuera de las conciencias individuales, por lo que deben estudiarse mediante métodos empíricos a través de la observación y la experimentación. Esto quiere decir que los imaginarios colectivos o la mayor parte de las ideas, no provienen de la conciencia individual, sino que corresponden a modelos y prototipos que son diseñados por la sociedad para controlar a las personas. Un ejemplo claro sin ir más lejos es el sistema monetario, en el cual una moneda tiene valor porque es de curso legal y porque todos las aceptan para el intercambio de bienes y servicios. Si no fuera que estuviera ratificada socialmente no sería más que un trozo de metal o un trozo de papel que no tendría valor alguno más que el del propio material. De esta manera, este hecho cumple con las dos carácterísticas que la definen como tal: la exterioridad, ocurre en sociedad y no individualmente y la coercitividad, el individuo se comporta conforme a las normas y reglas de la sociedad.


Durkheim para su análisis de la División del Trabajo Social se basó en dos tipos de sociedades: La primitiva, caracterizada por la solidaridad mecánica, una estructura social con poca o ninguna división del trabajo, propia de una pequeña comunidad o una familia donde la comunicación se da directamente sin interferencias con consensos morales. Por otro lado se encuentra la moderna, con la solidaridad orgánica que presenta una mayor división del trabajo con especializaciones productivas dada en sociedades industrializadas, en las que la estructura social es diferenciada pero basada en la cooperación con los otros. Con respecto a Marx, si bien compartían una visión objetivista en la que el orden social es algo externo al individuo, difieren en lo anterior al individuo. Según Durkheim, esto se impone mediante la coerción y la sanción pero, según Marx, se impone mediante la alienación. Mientras que Durkheim apuntaba a una solidaridad de intereses entre todas las clases de la sociedad en su teoría de la División del Trabajo Social, Marx partía del conflicto entre clases por intereses económicos en su teoría de la División del Trabajo e iba en contra de la solidaridad orgánica que propugnaba una especialización de las personas porque en un sistema desigual y explotador, los miembros de distintos estratos socioeconómicos se jerarquizaron y sus intereses chocaron. 


En conclusión, Durkheim nunca vio la división laboral como algo perjudicial sino que el gran problema era la anomia, suceso que ocurría cuando se separaba de la División del Trabajo y se aislaba de la sociedad, en cambio, Marx vio como defectuosa la misma división porque se daban relaciones de dominación que desencadenaron en conflictos entre clases.


Max Weber centró su análisis en el individuo y en la realidad compuesta por un conjunto de acciones que se deben simplificar, para esto elaboró el concepto de acción social que es aquella parte de la acción humana que está referida al comportamiento de los otros. Así, las personas organizan su comportamiento de acuerdo con la expectativa de que los otros se comporten de cierta manera. Para entender la acción social hay que interpretarla y es ahí cuando entra el concepto importante de la interpretación, puesto que la Sociología no es capaz de aportar leyes generales y verdades absolutas. Según los motivos por los cuales una acción social es impulsada se clasifican en irracionales y racionales. Las primeras son las acciones tradicionales (conducta de obediencia inconsciente a las costumbres) y las acciones afectivas (conducta de carácter emocional, sensorial e instintivo). Por otra parte, las racionales están compuestas por las acciones por valor (conducta motivada por la convicción con una causa política, religiosa, etc; en la que la obligación se exige incondicionalmente) y las acciones por finalidad (conducta motivada por la racionalidad, es decir, la forma más efectiva de alcanzar un fin por los medios previamente analizados). La inacción también debe ser considerada una acción social. Aún cuando el actor no esté dándole un sentido consciente a su acción, el sociólogo puede interpretarlo.


La Ética Protestante se basa en un hecho histórico donde puede demostrarse que alguno de los primeros centros del desarrollo capitalista del s.XVI eran firmemente protestantes, lo cual motivó que la gente se apartara de la tradición en general y de las instituciones religiosas. El movimiento de protestantismo significó llevar un nivel mucho más elevado de conducta, adopta una actitud muy estricta frente a la relajación y la diversión, era un reflejo ideológico de los cambios económicos producto del desarrollo del capitalismo. Un fenómeno notorio en el calvinismo. El protestantismo introdujo un factor religioso en todos los ámbitos de la vida creyente. Las demás formas de capitalismo se encuentran en sociedades caracterizadas por el “tradicionalismo económico”. El trabajador tradicionalista piensa en cuantas horas de trabajo debe realizar para satisfacer sus necesidades habituales. 


El capitalismo moderno se funda en la obligación disciplinada del trabajo como un deber. La relación del hombre con el dinero en el capitalismo moderno es algo natural, donde cuanto más dinero tiene el hombre, más feliz es. La dedicación a la ganancia de dinero por medio de una actividad económica legitima, junto con el prescindir el uso de esos ingresos para gustos personales. El concepto de profesión-vocación que se emplea en las creencias protestantes sirve para colocar los asuntos de la vida cotidiana en una influencia religiosa. Es decir, la vocación del individuo consiste en cumplir su deber para con Dios. El ascetismo fue el que engendro el espíritu de capitalismo, al igual que la civilización moderna y la racionalización de la conducta. La conclusión específica es que si bien los puritanos debido a su fe religiosa escogieron trabajar en una profesión, el carácter especializado de la división capitalista de trabajo obliga al hombre moderno a hacerlo así.