Fundamentos Teóricos del Lenguaje: Propiedades Estructurales, Signo Lingüístico y Aplicación Clínica

Características Específicas del Lenguaje Humano

El lenguaje humano constituye una facultad única dentro del conjunto de los sistemas de comunicación animal, no solo por su complejidad estructural, sino también por su profundidad cognitiva y simbólica. Aunque su origen evolutivo se asocia a los sistemas de comunicación de los primates antropoides, Hockett identificó una serie de rasgos que permiten comprender la singularidad del lenguaje y diferenciar el lenguaje humano del lenguaje de otras especies animales. Estos son: la doble articulación o dualidad, la reflexividad, el desplazamiento y la prevaricación, a los que puede añadirse la capacidad inhibitoria como condición de su desarrollo.

La Capacidad Inhibitoria: Control Voluntario y Pensamiento Abstracto

La capacidad inhibitoria, considerada el punto de partida de la evolución del lenguaje humano, hace referencia al control voluntario sobre la emisión de sonidos. Este dominio permitió al ser humano separar el lenguaje de la mera reacción instintiva, abriendo camino a la interiorización del lenguaje. Gracias a la posibilidad de inhibir la conducta vocal, el sujeto puede distinguir entre el uso exterior del lenguaje (la producción hablada) y el uso interior (el pensamiento verbal), lo cual constituye una base fundamental del pensamiento abstracto y de la autoconciencia lingüística. Además, posibilita la reflexión, la planificación y el control de la propia conducta comunicativa.

La Dualidad o Doble Articulación

En el plano estructural, una de las propiedades más importantes es la dualidad o doble articulación, formulada por Martinet (1949) y desarrollada por Hockett (1958). Esta característica alude al hecho de que el lenguaje se organiza en dos niveles jerárquicos de análisis:

Primer Nivel de Articulación (Monemas)

En el primer nivel de articulación se encuentran las unidades mínimas dotadas de significado, denominadas monemas. Cada monema posee un significante (la forma sonora o gráfica) y un significado (la idea mental que evoca). Por ejemplo, el monema casa combina un significante /kasa/ y un significado “vivienda”. Estas unidades mínimas son indivisibles en cuanto a sentido, ya que dividir casa en {ca} y {sa} no produce elementos con significado propio.

Segundo Nivel de Articulación (Fonemas)

En cambio, el segundo nivel de articulación está formado por las unidades sin significado, llamadas fonemas. Los fonemas son elementos puramente distintivos que permiten diferenciar las palabras entre sí: /kasa/, /kosa/, /kama/, … A pesar de su falta de contenido semántico, la combinación de unos pocos fonemas produce una enorme variación de monemas. Esta estructura otorga una evidente economía para el lenguaje, ya que con un número limitado de sonidos, cada lengua puede generar una cantidad ilimitada de palabras y, por tanto, de mensajes. La doble articulación garantiza la productividad infinita del lenguaje humano, su capacidad creativa y su estabilidad estructural.

Reflexividad, Desplazamiento y Prevaricación

Otras características fundamentales son:

  • La Reflexividad: Es el fundamento de la gramática. Consiste en la posibilidad de emplear el lenguaje para referirse a sí mismo, es decir, de convertirlo en objeto de discurso. Cuando un hablante dice “pan es una palabra corta”, no está hablando del pan como alimento, sino de la palabra pan como forma lingüística. Esta capacidad permite al ser humano distanciarse cognitivamente de su propio acto comunicativo y contemplar el lenguaje como objeto perceptible y manipulable. La función metalingüística descrita por Jakobson se apoya precisamente en esta facultad, que constituye la base de la gramática, la autocorrección y la enseñanza de lenguas.
  • El Desplazamiento: Hace referencia a la capacidad de referirse a cosas no presentes en el momento del habla. El lenguaje humano puede aludir a hechos pasados, futuros, hipotéticos o imaginarios, lo que amplía su potencial expresivo más allá del aquí y ahora. Esta propiedad es la base del pensamiento abstracto, de la narración y de la planificación, así como del desarrollo de una Teoría de la Mente.
  • La Prevaricación: Es la capacidad de emitir enunciados falsos o no veraces. El ser humano puede mentir, ironizar, exagerar o inventar situaciones imaginarias. Este uso no literal demuestra que el lenguaje humano no está atado a la verdad objetiva, sino que es capaz de crear mundos simbólicos, ficcionales y estéticos. El uso prevaricador es exclusivo del lenguaje humano y constituye la base de la literatura y el humor.

En conjunto, estas características revelan que el lenguaje humano es un sistema simbólico, estructuralmente eficiente y cognitivamente complejo. No se trata de un simple instrumento de comunicación, sino de una forma de pensamiento y representación de la realidad.


El Signo Lingüístico, Lenguaje en Uso y Funciones de la Comunicación

El lenguaje humano puede entenderse como un sistema complejo de signos que nos permite representar la realidad, expresar emociones, organizar el pensamiento y comunicarnos con los demás. La lingüística estudia precisamente esta capacidad humana y su manifestación concreta en las lenguas naturales. Para comprender su funcionamiento, es necesario analizar la estructura del signo lingüístico, el lenguaje en uso y las funciones que cumple dentro de la comunicación. Estas tres perspectivas (semiótica, estructural y funcional) ofrecen una comprensión completa del lenguaje humano como herramienta simbólica y social.

La Perspectiva Semiótica: Tipos de Signos (Peirce)

Desde la perspectiva semiótica, Peirce (1978) distinguió tres tipos fundamentales de signos según la relación que establecen entre su materia significante y su referente (la realidad designada):

  1. Índices: Se caracterizan por mantener una relación física o causal con aquello que designan, como ocurre con el humo respecto al fuego. En el lenguaje humano, la actividad indexical está presente en el uso de los pronombres personales.
  2. Iconos: Significan por parecido o semejanza con el referente. Un mapa, por ejemplo, funciona como icono del territorio que representa. En la comunicación no verbal, los gestos pictomímicos o cinetomímicos son frecuentes.
  3. Símbolos: Se basan en una relación puramente convencional entre significante y significado. Este carácter simbólico es el rasgo esencial del lenguaje humano, entendido como un sistema compartido de signos arbitrarios.

El Signo Lingüístico (Saussure)

Partiendo de esta base, Saussure (1916) desarrolló su teoría del signo lingüístico, que definió como la unión de un significante (imagen acústica) y un significado (concepto) en el que ambos son inseparables. Atribuyó al signo lingüístico cuatro características esenciales:

  • Arbitrariedad: Implica que no hay conexión natural entre forma y contenido. Los signos lingüísticos son convencionales y se establecen por acuerdo social.
  • Linealidad: Indica que los signos deben ser emitidos en una secuencia temporal.
  • Valor: Señala que el significado de una unidad lingüística depende de su relación con las demás unidades del sistema, tanto en el eje paradigmático (sustitución: amar, querer, adorar) como en el eje sintagmático (combinación: te quiero mucho).
  • Asimetría: Señala que el significante es más estable y concreto, mientras que el significado es más difuso y dependiente del contexto. De aquí se diferencia la perspectiva onomasiológica (del significado al significante, condición del hablante) de la semasiológica (del significante al significado, condición del oyente).

El Lenguaje en Uso: Sistema, Norma y Habla

El estudio del signo lingüístico resulta insuficiente si no se tiene en cuenta el lenguaje en uso. Saussure distinguió entre sistema y habla (puesta en práctica), y Coseriu (1980) amplió esta distinción introduciendo tres niveles:

  • Sistema: El conjunto abstracto de medios expresivos.
  • Norma: Recoge los usos socialmente aceptados.
  • Uso: Corresponde a la realización concreta e individual del lenguaje.

En la evolución de las lenguas, el uso va modificando las normas, y las normas, con el tiempo, alteran el propio sistema. Una distinción normativa fundamental es la que separa lenguaje oral (forma primaria, espontánea e inmediata) y lenguaje escrito (forma secundaria, que requiere planificación y mayor reflexión metalingüística).

Las Funciones del Lenguaje (Jakobson)

Desde una perspectiva funcional, Jakobson (1960) describió seis funciones del lenguaje según el elemento del acto comunicativo que predomina. En la comunicación cotidiana, estas funciones no aparecen aisladas, sino que se combinan:

  • Función Expresiva (Emisor): Manifiesta la actitud o emoción del emisor (¡Qué alegría verte!).
  • Función Apelativa (Receptor): Busca influir en el comportamiento del receptor (Ven aquí, Escúchame).
  • Función Representativa (Referente): Describe la realidad (Hoy llueve mucho).
  • Función Fática (Canal): Sirve para mantener o verificar el contacto (¿Me oyes?, Ajá, Sí, claro).
  • Función Metalingüística (Código): Recae sobre el propio código (La palabra “sol” es un sustantivo).
  • Función Poética (Mensaje): Se focaliza en la forma del mensaje, destacando su valor estético (Verde que te quiero verde).

Introducción y Objetivos de la Lingüística Clínica

La Lingüística Clínica constituye una orientación aplicada de la lingüística dirigida al estudio de las patologías del lenguaje y de la comunicación humana. Se trata de un ámbito interdisciplinar en el que participan, entre otras ciencias, la neurología, la anatomía, la psicología, las ciencias de la educación y la logopedia. Su finalidad no es describir la lengua como sistema abstracto, sino analizar el lenguaje en su funcionamiento real, especialmente cuando dicho funcionamiento se encuentra alterado. Por tanto, la lingüística clínica se dedica a examinar, diagnosticar, intervenir y prevenir trastornos del lenguaje, entendiéndolo no solo como un código verbal, sino como una actividad cognitiva y comunicativa situada en la interacción social.

Clasificación de las Patologías del Lenguaje

El estudio de las patologías del lenguaje permite establecer distintas clasificaciones que orientan la intervención clínica:

  • Patologías Centrales: Afectan directamente al sistema lingüístico (ej. la afasia, producida por una lesión neurológica en la zona perisilviana).
  • Patologías Periféricas: Afectan a los órganos o procesos sensoriales y motores implicados en la producción o recepción del habla (ej. la disartria, relacionada con la ejecución motora).
  • Patologías Específicas: El lenguaje es el principal o único sistema afectado (ej. Trastorno Específico del Lenguaje, TEL).
  • Patologías No Específicas: El deterioro lingüístico forma parte de un declive cognitivo general (ej. la demencia tipo Alzheimer).
  • Patologías Regresivas: Se pierde una capacidad lingüística previamente adquirida (ej. afasia o demencia).
  • Patologías Asociadas al Desarrollo: El lenguaje no llega a desarrollarse plenamente (ej. TEL o síndrome de Down).

Objetivos Fundamentales de la Lingüística Clínica

La lingüística clínica persigue varios objetivos fundamentales:

  1. Descripción y Valoración de la Conducta Lingüística Alterada: Define qué constituye un dato relevante en la observación del paciente, posibilitando examinar errores gramaticales, fallos de acceso léxico, incoherencias discursivas y alteraciones pragmáticas.
  2. Contribución a la Evaluación Logopédica del Déficit: Ayuda a construir la sintomatología y a definir criterios de valoración adaptados a cada lengua y contexto. Por ejemplo, el agramatismo se evalúa de manera distinta en español que en lenguas sin flexión.
  3. Evaluación Metalingüística: Las habilidades metalingüísticas naturales (como la inhibición de usos, el control del lenguaje interior, la capacidad para detectar y corregir errores, o la comprensión de significados no literales como la ironía) implican una toma de distancia psicológica del hablante respecto a su propio lenguaje. El protocolo MetAphAs fue diseñado para explorar estas habilidades en pacientes con afasia.
  4. Diseño de Intervenciones Logopédicas: Contribuye al diseño de intervenciones desde una perspectiva pragmático-funcional, permitiendo aprovechar los recursos lingüísticos conservados, trabajar estrategias compensatorias y utilizar experiencias reales de comunicación.
  5. Progreso de la Lingüística Teórica: Los casos clínicos reales evidencian límites y variaciones del sistema que no se observan en el lenguaje normativo.

En conclusión, la lingüística clínica describe el déficit lingüístico y comunicativo, orienta la evaluación logopédica, facilita el diseño de intervenciones adaptadas, permite comprender la relación entre lenguaje y cognición y contribuye al desarrollo de la teoría lingüística. Su finalidad última es restituir la comunicación como actividad humana esencial, más allá de la mera recuperación de formas lingüísticas.