Sociedad ilustrada

Tema 4

-Etapas en el desarrollo moral(2)

-Desarrollo de las conductas prosociales(3)

-Identidad sexual y de genero(3)


Las etapas en el desarrollo moral:


A. NIVEL PRECONVENCIONAL Se actúa para obtener gratificaciones y evitar castigos, bajo control externo. Se da entre los 4 y los 10 años de edad.  ETAPA 1: se valora la obediencia y la evitación del castigo. Se obra bien sólo para evitar el castigo. Acepta la perspectiva de la autoridad sin tener en cuenta la intención. ETAPA 2: La razón para ser bueno con los demás es que así los demás serán buenos con nosotros (valor instrumental). En este momento se obra para satisfacer los propios intereses, para obtener premios y no solo para evitar castigos (además por sus limitaciones cognitivas en este momento el niño tiene una visión egocéntrica y no se da cuenta de que otros pueden tener sentimientos diferentes a los propios). B. NIVEL CONVENCIONAL. Énfasis en las normas sociales.  ETAPA 3:
etapa de «orientación del niño bueno». La buena conducta es la que agrada a los demás y la que merece su elogio. La aprobación es más importante que cualquier gratificación concreta. (10 años). Aparece la reciprocidad pragmática (si tú haces algo por mí, yo haré algo por ti)  ETAPA 4: etapa de la «preocupación y conciencia sociales» La buena conducta significa ser un ciudadano que cumple y obedece las leyes establecidas por la sociedad, no por temor al castigo sino por la creencia de que la ley mantiene el orden social, por lo que no debe transgredirse a menos que haya un motivo que lo exija. C. NIVEL POSTCONVENCIONAL: énfasis en principios morales.  ETAPA 5: «orientación del contrato social». Se debe obedecer las normas sociales porque existen en beneficio de todos, y son por acuerdo mutuo. Se valoran la voluntad de la mayoría y el bienestar de la sociedad. Si estas leyes son destructivas, comprometen los derechos humanos o la dignidad, o si una parte no respeta el acuerdo, el contrato ya no es vinculante y merecen desafiarlas.  ETAPA 6: «moralidad de principios éticos universales». Principios éticos y universales que determinan el bien y el mal. Estos valores los establecen las reflexiones de cada individuo y pueden ser contradictorias con los principios egocéntricos o legales. Se actúa de acuerdo a normas interiorizadas y se actuará mal si se va en contra de estos principios. 


Las etapas se dan en una secuencia determinada y es transcultural, no depende de las diferencias culturales, ya que obtuvo los mismos resultados en México, Estados Unidos y Taiwán. Sólo el 25% de los adultos llegan al tercer nivel; el estado 6 es alcanzado sólo por el 5% de los adultos. Hay diferencias de género: Carol Gilligan sostiene que esto se debe a que en lugar de concentrarse en la verdad y la justicia como hacen los niños, las niñas hablan sobre relaciones. Muchas veces los juicios de las niñas sobre la moralidad dependían de problemas de responsabilidad y cuidado, en lugar de la justicia y la verdad. 

Desarrollo de las conductas prosociales:


La conducta prosocial se opone a la conducta antisocial o disocial esta última consiste en la agresión, el hurto, el engaño, la destrucción de bienes, las fugas o la explotación de otras personas; cuando esto se da en niños se habla de trastorno de conducta que es el nombre antiguo del trastorno disocial de la DSMIV-TR. Lo importante es tomar medidas a tiempo para que estos problemas no ocurran. La conducta prosocial es la que promueve el bienestar de los de alrededor y consiste en hacer algo por otra persona pensando que en el futuro puede hacer lo mismo por ti. O también el altruismo que consiste en realizar conductas sin esperar recibir un beneficio personal por las mismas. La conducta prosocial se aprende y desafortunadamente es más difícil de aprender que las conductas agresivas para las que estamos preparados instintivamente. Desarrollo de la conducta prosocial.

Identidad sexual y de genero:


Según la psicología evolucionista hombres y mujeres se especializaron en distintas tareas a lo largo de la evolución, entre otras cosas por su diferente papel en la reproducción estas diferencias en capacidades o formas de actuar no tienen por qué tener como consecuencia diferencias de derechos o discriminaciones. La identidad sexual. Consiste en adscribirse correctamente etiquetas de género. Alrededor de los 18 meses niñas y niños empiezan a aprender las etiquetas de género. De cualquier forma, la mayor parte de los niños de dos años no están seguros del propio sexo. Género alude a los roles que se asignan en una sociedad dada, es un término cultural. Rol de género: son las conductas que se consideran apropiadas para hombres o para mujeres (cambian según a qué grupo pertenezca). Cambian también a lo largo del tiempo.


Constancia de género es el conocimiento de que el individuo no cambiará de repente de sexo. Soy una niña y mañana me convierto en niño. Y saber que mi sexo no cambia al cambiar de ropa o de corte de pelo. Estereotipo de género. Un estereotipo es un concepto compartido y simplificado de un grupo social. Los de género aludirían a las creencias sobre las mujeres o los hombres. Esquema de género: aludimos con este concepto a una teoría informal sobre la feminidad o masculinidad con la que filtran los niños el nuevo conocimiento que adquieren. Es bueno ser conscientes de estos esquemas para saber qué estamos transmitiendo como educadores o padres. Proceso de socialización del género:  Los modelos que observa el niño: padres y familia, amigos, medios de comunicación, colegio…  Las ideas que tienen los padres sobre las diferencias entre niños y niñas afectan a sus prácticas de crianza.  La conducta con los hijos; o Las madres responden más al llanto de niñas irritables que al de niños irritables. (Crockenberg, 1986). Esto puede deberse a la idea falsa de que los niños son más fuertes que las niñas cuando esto es lo contrario en muchos momentos del desarrollo.
O En las sociedades occidentales desarrolladas estamos viviendo desde hace un siglo importantes cambios en los roles de género. De cualquier modo, en varios estudios se ha visto que los padres influyen más que las madres, y que lo hacen dejando a los niños experimentar más que a las niñas antes de ayudar. Este tipo de conductas paternas tiene como consecuencia, no premeditada, el hacer que las niñas tengan menos oportunidades para desarrollar sus habilidades. Podría deberse esto, a la idea, obviamente falsa, de que las niñas son más frágiles o desvalidas que los varones